Antonio Ferres: ‘Los vencidos’

Hace un par de años tuve la buena suerte de hallar, en un puesto ambulante de libros usados, una primera edición de Los vencidos (París, 1965, editorial Ebro, que tan buenos frutos dio a la literatura española cuando en España estaba prohibida), de Antonio Ferres. El ejemplar está fechado por su anterior propietario el 16-08-65 en México DF, es decir, también en el exilio, lo que le da al continente la forma mejor de aproximación al contenido.

Ferres, aún en activo, nació en Madrid el año 1924 y ejerció diversos oficios. Fue perito industrial y trabajó para el Ministerio de Obras Públicas hasta 1964, fecha en que emigró a Francia, aunque, posteriormente, en México y Estados Unidos, ejerció como profesor de literatura. Junto con Jesús López Pacheco, Armando López Salinas y otros (no quiero olvidar a García Hortelano o incluso a Marsé), formó la generación del realismo social, años cincuenta y sesenta, época mala para la literatura y peor para el realismo, porque las directrices del caudillo apuntaban a una escritura más remilgada que culta y más ‘renacentista’ que realista. Tal vez La piqueta, también de Ferres, junto con La mina, de López Salinas y Central eléctrica, de López Pacheco, sean el mejor compendio obrero de los escritores antifranquistas.

Los vencidos es memoria histórica, crónica terrible de diversos personajes, que comienza con la de una maestra andaluza en busca de su marido -desaparecido durante la guerra- en el misérrimo Madrid de los años cuarenta, su contacto con presos que lo conocieron y los lazos de amistad que va creando con otros ‘vencidos’. Muestra esta historia no sólo la vesania que contra los perdedores usaron, de costumbre, los tétricos vencedores, sino también la realidad que rodea a las víctimas del drama (las mismas que yacen hoy en las cunetas o los familiares que, como la maestra, todavía las buscan, aunque sólo sea para enterrarlas dignamente); o también el escenario, las calles desoladas, llenas de gente humilde en busca del sustento, aguadores, vendedores; o los caminos rurales en que se manifiesta la crueldad de los caciques: un campesino pasa con un burro y es humillado por los del bigotillo y la camisa azul porque ha pisado (“¡sin querer!”, clama el pobre hombre) una pintada que los falangistas habían trazado en la calzada.

La novela, reeditada en 2005 por editorial Gadir (accesible, por lo tanto, aunque no lo sea en una edición tan ‘romántica’ como la que manejé yo), es de muy recomendable lectura.

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About Francisco J. Lauriño

Nacido en Langreo (Asturias, España) en 1962, Francisco J. Lauriño es licenciado en Filología Hispánica, Sección de Literatura, por la Universidad de Oviedo y trabaja como funcionario de la comunidad autónoma de Asturias. Fotógrafo y escritor, colabora en periódicos y revistas y ha publicado varios libros, tanto de narrativa como de poesía, entre los que destacan la novela 'Muñecos de sombras' (2009), 'Cuentos escogidos' (2007) y los libros de poesía 'Ontología poética' (2007), 'Horas de metal' (2010) y 'Libro del adiós' (2012).

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